Draggable Texture
Draggable Texture
Draggable Texture

Mil caballos
de potencia

Mark Bain, Nina Canell, Lúa Coderch, Roc Jiménez de Cisneros,
Rolf Julius, Lukas Marxt, Fran Meana, Melanie Smith, IzaTarasewicz
Comisariado por Sabel Gavaldon
Fábrica Can Trinxet
4 - 19 junio
Viernes 3 de junio, 19 a 21 h
INAUGURACIÓN
Domingo 5 de junio, 19 a 20 h
THE ARCHISONIC, de Mark Bain
Más info

Sensores sísmicos, osciladores y 8.000 vatios de subgraves distribuidos estratégicamente por la fábrica transforman la arquitectura de este espacio en un enorme instrumento infrasónico. Un dispositivo que detecta, amplifica y vuelve a transmitir al edificio aquellas intensidades inaudibles que atraviesan sus materiales constructivos. The Archisonic es una invitación a sentir las múltiples reverberaciones —históricas, materiales, afectivas— que se propagan a través del espacio-tiempo.

Sábado 11 de junio, 11 a 23 h
MOC, de Roc Jiménez de Cisneros
Más info

Una obra para cuatro canales de audio y un proyector de vídeo que explora las nociones de deformación, viscosidad e indefinición. Una experiencia musical prolongada en el tiempo (720 minutos) construida a partir de patrones que se dilatan y se transforman de manera imperceptible. Estructuras sónicas en elasticidad permanente, a medio camino entre la estasis y el flujo, acompañadas por ráfagas estroboscópicas de colores indefinibles proyectadas en alta definición.

Viernes 17 de junio, 19 a 20 h
SKETCHES, de Patrícia Dauder
Más info

Visita doble a la exposición de Patrícia Dauder y la Fábrica Trinxet
Con la participación de Sabel Gavaldon y Albert Mercadé

Punto de encuentro: Carrer d’Isaac Peral 7, tercera planta

Domingo 19 de junio, 12 a 14 h
DÉBUT, de Lúa Coderch
Más info

Al otro lado del teléfono, Marc pregunta: “¿Sabes a qué velocidad vuelan las palomas mensajeras?”. La respuesta —lo sé porque antes he hecho una googleada rápida— es que un ejemplar adulto puede cubrir en un solo día más de 800 km viajando a una media de 90 km/h. La mayor parte del tiempo una paloma es un animal. En las condiciones adecuadas, una paloma puede ser una relación entre dos puntos. Un vector de intensidad. También la posibilidad de un accidente. Una interferencia.

Inscripción previa hasta completar aforo: mail@luacoderch.com

Llegas justo a tiempo. Espero que no haya sido difícil encontrar el camino a la fábrica. Seguramente te habrás guiado por la geolocalización del móvil. La pantalla táctil de tu tableta es un portal interdimensional que conecta espacios y tiempos alejados. La tecnología con la que está fabricada contiene una docena de tierras raras —elementos químicos como el disprosio, el europio, el terbio, el itrio y el lantano— que han atravesado gran parte del planeta para llegar hasta aquí. Las tabletas que utilizaron los primeros escribas eran de arcilla, recogida en las orillas del Éufrates. Es inquietante pensar que la historia escrita de la humanidad se remonta a poco más de 5.000 años y que, en cambio, la vida media del plutonio radioactivo supera los 24.000 años. Es un pensamiento que produce vértigo, ¿no crees?

Estamos en 1981. Una fecha como cualquier otra. Pero es el año que verá nacer un nuevo campo de investigación: la semiótica nuclear. El Departamento de Energía de los EE.UU. ha convocado a un grupo heterogéneo de pensadores y científicos —físicos, ingenieros, antropólogos, psicólogos e incluso un reconocido escritor de ciencia ficción— para constituir el primer Comité de Trabajo sobre la Interferencia Humana. Su tarea es disuadir a los habitantes del futuro de acercarse a los 85.000 metros cúbicos de residuos radioactivos almacenados a 600 metros de profundidad en el desierto de Nuevo México. El reto es diseñar un sistema de señalización que pueda sobrevivir semánticamente a un futuro catastrófico. Un método para comunicarnos con seres de los que nunca sabremos nada: “No oséis alterar la paz de este templo.”

Se trata de un reto ecopoético: ¿Cómo podría un poema, un dibujo o una escultura dar cuenta del impacto humano sobre nuestro entorno, cuando sus efectos resuenan a lo largo de los milenios? ¿Qué tipo de poesía sería capaz de registrar esos fenómenos que se dispersan vertiginosamente a lo largo del espacio-tiempo, como el calentamiento global, los mercados financieros o las partículas de poliestireno depositadas en el océano? Son preguntas como estas las que nos obligan a reconocer la relatividad de la escala humana, transportándonos a otras dimensiones: de los acontecimientos cósmicos a los cambios infinitesimales, de los materiales nanométricos a las nebulosas planetarias, del tiempo geológico calculado en eones a los flujos de información que desaparecen en cuestión de picosegundos.

Estamos en 1784. Una fecha insignificante si la comparamos con el tiempo profundo que estudian la geología y la paleoclimatología. Pero 1784 podría ser la fecha del fin del mundo, como señala el químico Paul Crutzen. Es en ese momento cuando James Watt diseña la máquina de vapor y una industria incipiente empieza a depositar carbón a gran escala sobre la corteza terrestre. Un punto sin retorno en la geohistoria del planeta. No muchos años después, Caspar David Friedrich pinta su Caminante sobre un mar de niebla, donde la figura de un hombre —punto de referencia del universo— se alza imponente por encima de un paisaje montañoso, exuberante y violento. Dos siglos más tarde, parece que la única imagen que puede expresar las contingencias del presente es el cráter artificial de una mina de uranio durante un eclipse solar, o las ruinas de una fábrica de neumáticos en medio de la selva amazónica.

Una fábrica abandonada en L’Hospitalet no es un mal sitio donde encontrarnos para hablar sobre la elasticidad del tiempo. Huelga decir que esta exposición no se ocupa de James Watt. Ni siquiera mira hacia 1784. Más bien se sitúa en un futuro incierto. O quizás en un presente irreconocible que solo puede tomar la forma de un yacimiento arqueológico. En este paisaje se acumulan los esqueletos de dinosaurios mecánicos. Aquí encontramos restos de una cultura material desconocida, como los hallazgos prehistóricos que el artista Robert Smithson describió a lo largo de un curioso recorrido suburbano por Passaic, su ciudad natal en Nueva Jersey. Y pensándolo bien, una fábrica en L’Hospitalet tampoco es mal sitio para empezar a imaginar una historia no lineal. Una historia en la que podamos reconocer otras realidades, escalas y registros de experiencia más allá de la humana, especular sobre qué forma tomaría una ficción donde colapsan pasado, presente y futuro. Espero que no haya sido difícil encontrar el camino a la fábrica. Llegas justo a tiempo.

CRÉDITOS


Artistas: Mark Bain, Nina Canell, Lúa Coderch, Roc Jiménez de Cisneros, Rolf Julius, Lukas Marxt, Fran Meana, Melanie Smith, Iza Tarasewicz
Comisario: Sabel Gavaldon
Dirección artística: Albert Mercadé
Producción: Ajuntament de L'Hospitalet
Montaje: AC Montajes y Producciones
Textos: Sabel Gavaldon y los artistas
Traducciones: Alex Reynolds y Patrícia Salvadó
Diseño: Hijos de Martín
Impressión: Do the Print

AGRADECIMIENTOS


Queremos agradecer su entusiasmo y participación a los artistas, así como a las galerías y prestatarios de las obras: BWA Warsawa, Varsovia; Daniel Marzona, Berlín; NoguerasBlanchard, L’Hospitalet; Peter Kilchmann, Zúrich; Galerie Thomas Bernard – Cortex Athletico, París; Estate Rolf Julius. Y especialmente a Guillem Camprodon y Eva Fàbregas por su apoyo y dedicación.

También queremos agradecer la generosa colaboración de LOOP Barcelona, Fundació Tàpies, Centre d’Art Tecla Sala, Fundació Arranz-Bravo, Obra Social “la Caixa”, Institut de Cultura de Barcelona, Blueproject Foundation, Estrella Damm.

Un proyecto de



Districte Cultural Ajuntament de l'Hospitalet
Carretera de Santa Eulàlia, 182-212 – L’Hospitalet
Lunes a viernes: 16 a 21 h
Sábados y domingos: 11 a 21 h